lunes, 28 de febrero de 2011

La sorprendente historia del millonario analfabeto



Se trata de un empresario británico que hizo millones en sus negocios sin siquiera saber leer ni escribir


BBC Mundo
A los 17 años, pensando que nadie emplearía a alguien que no sabía escribir su propio nombre, puso su propio negocio. Más allá de toda previsión, su negocio tuvo muchísimo éxito.
Comenzó a vivir una doble vida: una, la del triunfante hombre de negocios que le daba trabajo a cuarenta personas. La otra, la del hombre torturado por la ceguera cultural. Jeff Pearce es un empresario británico que hizo millones, sin saber leer ni escribir.
Comenzó cuando niño, vendiendo ropa de segunda mano en Liverpool y el noroeste de Inglaterra. La madre empezó a llevarlo a los mercados donde ella trabajaba para que realizara pequeñas tareas y ganara así algo de dinero, porque debía alimentar a cinco hijos y mantener a un marido alcohólico.
Esto era al margen de la escuela, donde Pearceera víctima de la ignorancia y el desconocimiento que reinaban en los '60 respecto a la dislexia.
"Palabras simples como 'gato' yo no las podía aprender. Las leía y después de diez minutos las deletreaba al revés. La profesora creía que sencillamente era necio y quería hacerme el chistoso, todo porque los chicos se reían. Me ponían un gorro y me dejaban mirando hacia la pared", le cuenta Pearcea la BBC.
Doble vida. Durante toda su vida tuvo que esconder lo que consideraba como un vergonzoso secreto. Para ocultar su analfabetismo necesitó varios trucos y la ayuda de su fiel esposa, Gina. Cuando tenía una reunión de negocios, ella lo acompañaba, y cuando llegaba la hora de llenar algún formulario, ella lo salvaba diciendo: "no se preocupen por esto... ustedes sigan hablando mientras yo lo hago", y se lo pasaba cuando sólo faltaba firmar.
Pero eso no era suficiente, pues viviendo una vida de millonarios, se codeaban con contadores, abogados y empresarios. Y eso implicaba, llevar una vida social. Cuando salían a comer con amigos, y llegaba el menú, Gina volvía a ser indispensable. "Ah! Mira Jeff, aquí venden la carne que te gusta... ¿por qué no pides eso?", decía. Y se hacía cargo de la lista de vinos, diciendo: "Jeff es terrible a la hora de elegir un vino, de manera que lo hago yo".
Pero todo se vino abajo cuando una de sus hijas, una noche, le pidió que leyera un cuento antes de dormirse. "Traté de inventar la historia a partir de las ilustraciones, pero una de ellas se dio cuenta y me dijo que no fuera tonto, que yo no sabía leer".
El insistió en que sí sabía: pero la niña lo había desenmascarado. Pearcedio las buenas noches, bajó las escaleras y se puso a llorar. "Habría dado todas mis riquezas en ese momento por ser capaz de leerles un cuento a mis niñas", dice Jeff.
Vida de estafador. Por una parte, Pearce vivía lo que define como el sueño: una casa en la ciudad, automóviles, una casa de campo con establos, caballos y ganado, dinero a manos llenas.
Pero se sentía como un estafador. Al abandonar la escuela, la profesora le dijo que nada le iba a salir bien en la vida, que era un desperdicio y que había sido una pérdida de tiempo enseñarle.
"Esas palabras me acompañaron siempre. Sentía que era un fraude, que nadie que no pueda escribir su nombre podía ser millonario como yo", señala Pearce.
Sin embargo, 1992 se constituiría en su punto de inflexión. La recesión económica golpeaba duro y el banco lo llamó para decirle que no podía seguir auxiliándolo con préstamos.
Pearce lo perdió todo de la noche a la mañana. "Me senté en la cama, al borde del suicidio y pensé que era mi castigo por ser un estafador: le había dado una vida regalada a mi familia y, de pronto, se la había quitado de debajo de los pies".
La vida nueva. Pearce volvió a los mercados a comenzar desde cero. Diez años más tarde, se había recuperado y su imperio comercial estaba nuevamente de pie, con unos enormes almacenes en Liverpool. "Esa vez ya no me sentí un fraude", dice Pearce, "porque recibí un reconocimiento en el trofeo de Minorista Destacado del Año".
Pearce confiesa que, esa noche, de vuelta al hotel donde estaba alojado con su mujer e hijas, en el taxi decidió confesarle a estas últimas su analfabetismo.
Las hijas, ya grandes, recordaban algo muy extraño de la infancia. El papá las sacaba los domingo, tal como otros papás hacían con sus hijos, a comprar golosinas a una tienda.
Pearce también compraba los periódicos del día, al igual que hacían los otros padres, sólo que ellas creían recordar que su papá tenía la costumbre de botarlos a algún basurero cuando no había nadie mirando.
El millonario analfabeto esperó todavía algún tiempo, hasta estar retirado de los negocios, para aprender a leer y escribir. Hoy planea recorrer escuelas, liceos y universidades para alentar a cualquier alumno en su situación e instarlo con su ejemplo a proyectarse un futuro.
Y ahora ha publicado un libro con la historia de su vida, el que llamó A Pocketful of Holes and Dreams (Un bolsillo lleno de agujeros y sueños).

La Nacion
Lunes 28 de febrero de 2001


martes, 15 de febrero de 2011

Inodoro Pereyra





- "Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra".

- Dígame don Inodoro ¿usté está con la Eulogia por alguna promesa?
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota.

- Vago no soy, quizá algo tímido para el esjuerzo.

- Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas y divorciado de sus riquezas.

- ¿Y usted cómo se gana la vida?
- ¿Ganar? ¡De casualidá estoy sacando un empate!

- ¿No andará mal de la vista, don Inodoro?
- Puede ser. Hace como tres meses que no veo un peso.

- ¿Por qué esta agresión gratuita?
- ¡Si quiere se la cobro!

- El pingüino es monógamo.
- ¿Y por qué cree que le dicen Pájaro Bobo?

- Con la verdá no ofendo ni temo. Con la mentira zafo y sobrevivo, Mendieta.

- La historia lo juzgará. Pero tiene el mejor de los abogados: el olvido.

- Eso de "hasta que la muerte los separe" es una incitación al asesinato.

- Acepto que la Eulogia es fulera, pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.

- Usté no está gorda, Eulogia. Es un bastión contra la anorexia apátrida.

- ¿Puede una persona disaparecer de a pedazos? Porque a la Eulogia le desapareció la cintura.

- Pereyra, míreme a la cara.
-¿Por qué este castigo, Eulogia? ¿Por qué tanta crueldá?

- La Eulogia es, lejos, la mejor prienda que conocí en mi vida. Bien lejos... 20, 30 kilómetros. De cerca es así, jodida...

- La Eulogia es una santa. No como mi cuñada que sufre el Síndrome de la Abeja Reina. Se cree una reina y es un bicho.

- A veces la picardía crioya es sólo desesperación, Mendieta.

- Ahura hay fertilización asistida. Vea el caso de la señora del viejo Aredes. Quedó embarazada. En el pueblo se comenta que al viejo lo ayudaron.

- ¡Mire esta vaca, Serafín! Musa inspiradora de miles de composiciones escolares... ¡Y ahora es acusada de traficante de colesterol por el naturismo apátrida! Nos da su leche, su carne, su cuero. ¡Lo quiero ver a usté haciéndose una campera de zapayitos!

- La muerte nivela a güenos y malos, don Inodoro. Lo malo es que nivela pa' bajo.

- No tenemos que copiar las cosas malas de ajuera, Lloriqueo. ¡Nosotros tenemos que crear nuestras propias cosas malas!

- Estuvo divertido el pesebre viviente este año, Mendieta.
- Bien la vaca. Algo sobreactuado el burro.

- Soy crítico meteorológico, señor. La tormenta de anoche. "Floja iluminación de los relámpagos, yuvia repetida, escenografía pobre y pésimo sonido de los truenos en otro fiasco de esta puesta en escena de Tata Dios. Una típica propuesta de verano, liviana, pasatista, para un público poco exigente".

- ¡No me diga que va a barrer, Pereyra! ¡La última tarea doméstica que hizo jué doblar una serviyeta!
- Yo no quiero ser irrespetuoso, Eulogia, pero lo que ha hecho Tata Dios con usté es abuso de autoridá
.

lunes, 7 de febrero de 2011

15 razones para que te animes a viajar solo


1) No tenés nadie que te rompa las pelotas: tu primo era un divino hasta esos 15 días en Brasil en que descubriste que es un nene de mamá que no puede ni meter un calzón sucio en un bolsa. Y eso lo averiguaste el día 2. Viajar solo implica que sos vos, tus rayes y tus mambos, pero que te podés arreglar perfectamente con el tornillo que te falta.

2) No tenés que viajar con los “Villanos de las vacaciones”: son una fauna que llegó para hacer de la tortura, una palabra con un nuevo significado para vos. Estos son algunos de los que se me ocurrieron:
El vividor: cuando son grupos grandes o cuando la cosa viene de rejunte y llevan al “amigo del amigo”, caes en la cuenta de que el tipo no pone un mango ni para la propina del mozo.
No tiene cambio, se dejó la billetera, tiene que pasar por el cajero, “después arreglamos”, etc, etc. Miles de excusas para ir
 de viaje a costa de la gilada.
La meona: viajan en auto a Camboriú y logran conocer todas las estaciones de servicio que hay desde Córdoba hasta esa ciudad brasileña. Todas, inclusive la más chica que de casualidad tiene inodoro.
El bardero: este también por lo general es un amigo de un amigo. Es alguien que tiene ganas de hacerse el malo por cualquier cosa porque cree que a la hora que las papas quemen el resto que se quedó callado tiene la obligación de saltr a hacerle el aguante al amigo.
El madrugador: su reloj biológico funciona todo el año igual y a las 7 se levanta a tomar mate yescuchar la radio aunque el resto quiera dormir hasta las 5 de la tarde.
El odioso: le molesta todo, que dejes la tolla mal colgada, que compres X marca de gaseosa o que quieras ir a caminar solo un rato (para no tener que aguantarlo).

3) No tenés que vivir en democracia hasta para ir al baño: votación para ver donde se come, votación para elegir el alojamiento, votación para la actividad nocturna. Mientras más grande es el grupo peor se tornan hasta las decisiones más pequeñas.
Saliendo solo vas a disfrutar de hacer lo que quieras, cuando quieras y hasta de cambiar de planes a la mitad de lo que en un primer momento era genial sin que tengas que verle la cara de culo a nadie por eso.

4) No tenés que convivir con fobias, manías ni caprichos ajenos: siempre está la que no come carne y vuelve una tortura conseguir un restaurant, la que no puede mear si no es un baño cinco estrellas, el que es un histérico del orden y la limpieza… viajando solo podés andar con tus locuras a cuestas sin joder a nadie (a menos que sea patológico o seas muy rompebolas) o bien zafar de tener que soportar  las molestias que puedan causarte tus compañeros de aventuras.

5) Manejás la economía a tu gusto: si tu idea es ir a un hostel y  gastar la plata en excursiones, lo hacés. Si preferís un cinco estrellas pero cenar salchichas, también. Hacés de tu billetera y tu forma de gastar lo que querés y donde querés sin que nadie te joda por eso.

6) Podés decidir a donde ir sin tener todo planificado: podés improvisar de un día para otro según se presente una oportunindad, conozcas alguien copado que te invite a compartir una excursión o haya justo un evento al que te gustaría ir.

7) La planificación previa es armar el bolso y comprar los pasajes: al menos las de la mayoría de mis viajes han sido así y salieron geniales. Según el lugar y la temporada puede que tengas que incluir reservar alojamiento, pero a veces con decidir el destino ya está. El resto es ir a la oficina de turismo local o consultar con los encargados del lugar en donde te alojes.

8) Te ayuda a socializar: ideal para gente tímida que necesita un empujoncito para salir del cascarón. Estar solo te obliga a interactuar para no aburrirte y para tener con quien compartir el viaje.
Ir solo no significa aislarse, sino ir armando el
 viaje de forma autónoma.

9) Te ayuda a ser tolerante y a interactuar con gente con la que no hablarías normalmente: en mis viajes me ha tocado hacer tours con parejas gay, con una señora viuda de la edad de mi mamá, con una pareja joven que tenía un hijo que desee que se muriera ahogado en cada uno de los siete lagos(fue el  mocoso más hijo de puta con el que me he cruzado hasta ahora. Y los padres como si el nene no hiciera nada), con gente de otros países…
Relacionarte con gente diferente ayuda a ampliar tu visión del mundo, ayuda a que te des cuenta de otras formas de ser, de actuar, de pensar ¡hasta de comer! Quizás algo de todo eso sea una lección que tomes para tu vida.

10) Te enseña cosas: ya sea las costumbres del lugar, ya sea la cultura de tus compañeros ocasionales de viaje; estar solo te vuelve más receptivo y te permite aprovechar al máximo toda la información que te brinda el guía, el espacio cultural que estás visitando, etc.

11) Te ayuda a poner en práctica tus conocimientos: lo típico es poder practicar idiomas. Poder haber en inglés o en el idioma que sea que estés estudiando es una gran satisfacción, más cuando encontrás un nativo con quien hacerlo y pensás “¡Me entiende!”.
Lo más loco que me pasó fue cuando viajé a Puerto Madryn a fines de 2004 y charlé en hebreo con una pareja de israelíes. Fue una de las mejores experiencias del
 viaje porque pude demostrarle a mi familia que si puede hablar hebreo con alguien (digamos que no entendían para qué estudiaba esa lengua inútil) y que el mundo es mucho más que lo que cada día pasa frente a nuestros ojos.

12) Te da tiempo para pensar: a veces también sirve como un momento de introspección, de búsqueda interior, de estar solo para replantear ideas, objetivos, quizás hasta para tomar una decisión que le dé un cambio a tu vida o para darte ánimos con lo que has elegido.
El cambio de lugar ayuda a que cortes con la rutina para ver aquello que querés replantear desde otro lugar y sin gente cercana que entorpezca ese momento que necesitás para vos.
13) Solo podes tirotear y ser tiroteado mejor: y esta es la razón por la que ya no puedo viajar sola.
Las chicas estando solas o en grupo siempre vamos a tener un buitre dando vueltas, así que no es algo que cambie mucho la cosa.
Pero me animo a decir que un varón viajando solo tiene más oportunidades de llamar la atención o de hacerse el “pichón desprotegido” para poder ponerse bajo el cuidado de alguna chica o de un grupo femenino que lo tomará como el macho alfa de la manada.
Sobre esto, una cuestión: si sos un boludo a cuerda, no vas a ser ni macho omega, así que no te gastes porque las minas van a hacer todo para evitarte mientras se codean entre ellas y ponen cara de estar oliendo ricota fresca.

14) Es una buena excusa para no tener que cargar chucherias como souvenir: viajar solo implica que uno no puede llevarle boludeces a cada pariente. No tía, no insista, no tengo lugar ni para una cucharita de adorno.
15) Vas a sentir la satisfacción de vencer el miedo de hacer un viaje solo y por hacer algo que muchos no se animan.


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